miércoles, 15 de junio de 2011

COMO SE DETECTA EL BULLYING

La mayoría de las veces los padres y profesores  son los últimos en enterarse de lo que les ocurre a los chicos. La vergüenza o el miedo a las represalias son los principales motivos, Si descubre en sus alumnos, alguno de estos signos, actúe…, Esperar a que el asunto se arregle sólo, no sirve de nada, Señales de alarma:
Indicios. Como  padres debemos estar atentos a:
· Cambios en el comportamiento del niño. Cambios de humor.
· Tristeza, llantos o irritabilidad.
· Pesadillas, cambios en el sueño y /o en el apetito.
· Dolores somáticos, dolores de cabeza, de estómago, vómitos.
· Pierde o se deterioran sus pertenencias escolares o personales, gafas, mochila, pantalones rotos, pérdida del estuche, etc. de forma frecuente.
· Aparece con golpes, hematomas o rasguños , dice que tiene frecuentes caídas o accidentes.
· no quiere salir, ni se relaciona con sus compañeros
· no acude a excursiones, visitas, etc, del colegio.
· Quiere ir acompañado a la entrada y salida
· Se niega o protesta para ir al colegio.
Indicios: como educadores atentos a:
· La relación de los alumnos y alumnas en los pasillos y  en el patio. En el recreo. En el comedor .no olvidemos que los peores momentos se sufren cuando los profesores no están presentes.
· Las “pintadas” en las puertas de baños y paredes (Qué nombres aparecen habitualmente.
· La no participación habitual en salidas del grupo.
· Darle importancia a las risas o  abucheos repetidos en clase contra determinados alumnos o alumnas
· El hecho de pirar en algunos alumnos puede indicar que no quieren acudir por miedo y que no se atreven a decirlo, Sobretodo cuando ese absentismo sea de un alumno que pira solo
· Estar atentos a aquellos alumnos que sean diferentes. Por su forma de ser o aspecto físico.
· Se queja de forma insistente de ser insultado. Agredido. Burlado...
· Si comenta que le roban sus cosas en el colegio o si cada día explica que pierde su material escolar. Les faltan materiales. Libros.. Con frecuencia
· Investigar los cambios inexplicables de estados de ánimo. Tristeza. Aislamiento personal...del alumno o alumna. La aparición de comportamientos no habituales. Cambios en su actitud: se muestra triste. Poco comunicativo. Lágrimas o depresión sin motivo aparente
· Escasas o nulas relaciones con los compañeros/compañeras.
· Evidencias físicas de violencia y de difícil explicación, moratones. Rasguños o cortaduras cuyo origen el niño no alcanza a explicar, ropa rasgada o estropeada. Objetos dañados o que no aparecen.
· Quejas somáticas constantes del alumno. Dolores de cabeza, de estómago o de otro tipo cuya causa no está clara;
· Accesos de rabia extraño
· Variaciones del rendimiento escolar. Con pérdida de concentración, Aumento del fracaso
· Quejas de los padres que dicen que no quiere ir al colegio.
Y para finalizar esta parte de información antes de pasar a la actuación desde los centros docentes no olvidemos estos consejos que pueden ayudar a los protagonistas de este drama, que no olvidemos que son las víctimas en primer lugar pero también los acosadores y espectadores que necesitarán ayuda urgente.
Algunos consejos prácticos que los chicos espectadores  deben saber:
· ¿Sabías que si alguien que esté presenciando una agresividad dice «¡Basta ya!», en la mitad de los casos se termina la agresividad? Eso es difícil de hacer, pero es importante tratar. Estarse ahí parado y no hacer nada es aprobar la agresividad. Eso te iguala al agresor mismo.
· Decirle al agresor que pare, Por ejemplo: «¡para,  ya está bien!». «¡Eso no es gracioso!». «¿Te gustaría que alguien te hiciera lo mismo?» Haz que el agresor sepa que lo que está haciendo es estúpido y malo.
· Si sientes que no puedes decir nada, vete del sitio y díselo al  adulto más cercano, Haz que vaya a ayudar, ¡Eso no es acusar!
· Si ves a alguien que sufre una y otra vez las agresiones de otros, sea esa persona tu amigo, hermano o compañera de clase, puedes hacer mucho para terminar esa situación.
· Si  el colegio tiene un programa de informe de agresiones, como una línea de teléfono especial o un «buzón de agresores», o un enmail, úsalo.
· Haz que la víctima so lo cuente a sus padres o a un maestro. Ofrécele que vas con ella si eso le ayuda.
· Si el acosado no quiere hablar con nadie, ofrécele hablar con alguien en su nombre.
· Involucra tanta gente como puedas, incluso a otros amigos o compañeros de clase, a padres, maestros, orientador o director. no  uses violencia contra los agresores ni trates de vengarte por tu cuenta. Es posible que por hablar o ayudar a alguien, hayas hecho que el agresor quiera irse contra ti.
Algunos consejos de urgencia para las víctimas
·         Ignora al agresor, como si no lo oyeras, ni siquiera lo mires.
·         no llores, ni te enfades, ni muestres que te afecta, Eso es lo que el agresor  pretende, no  le des esa satisfacción. Aun si te sientes verdaderamente mal, no dejes que se te note. Más tarde podrás hablar o escribir sobre tus reacciones.
·         Responde al agresor con tranquilidad y firmeza. Di, por ejemplo: «¡no!» «Eso es lo que  tu piensas.»
·         Si puedes, trata de ironizar o tratar con humor lo que te diga. Por ejemplo. «¡Qué pantalones más ridículos!» y tú dices «¡Gracias! Me alegra que te hayas dado cuenta.»
·         Aléjate o corre si es necesario si crees que puede haber peligro. Aléjate de la situación. Vete a un sitio donde haya un adulto.
·         Si eres una víctima permanente de los agresores, «lo más importante» que tienes que hacer es: hablar con un adulto.
·         Comienza con tus padres. Eso no es «acusar». Es pedir ayuda a las personas que te quieren cuando de verdad las necesitas. Haz que tus padres lo hablen con alguien del colegio, no con los padres del agresor
·         Si sientes que no les puedes contar a tus padres o que tus padres no te apoyan de la manera que necesitas, habla con otro adulto en quien confíes: un maestro, el director, el orientador. Si no quieres hablar de ello con nadie a solas, lleva un amigo, hermano. Te ayudará mucho llevar a alguien que haya visto cuando te agreden.
·         Haz que al adulto le quede claro que esa situación te afecta profundamente. Especialmente si eres víctima de «agresiones verbales», porque muchos adultos no consideran graves las agresiones verbales. La realidad es que esta clase de agresiones es la que más puede hacer daño.
·         Si  sientes que no puedes decirle a nadie, trata de escribir una carta contando lo que te sucede. Dásela a un adulto en quien confíes y guarda una copia para ti.
Y siempre recuerda:
·         Tu no tienes la culpa de ser agredido.
·         Tu no tienes que hacer  frente a esta situación sólo
·         Recuerda que no eres el del problema. Es el agresor el que tiene el problema.
·         Trata a los demás como quieras que te traten a ti. Ayuda al que lo necesite, y cuando tú necesites ayuda, alguien te ayudará.
Es por ello fundamental que entre todos tratemos de hacer prevención, manejando toda la información que podamos y sobretodo transmitiendo esa información tanto en la familia como en el centro escolar. no debemos olvidar que el “acosador de hoy puede ser el maltratador de mañana” y que nuestra obligación como padres, profesores y profesionales es evitar que la violencia germine en nuestros niños.
Para finalizar me gustaría recordar tres frases de  Mahatma Gandhi activista hindú  de la no violencia que se pueden aplicar a cada uno de los tres protagonistas de este importante problema:
Para el espectador:
         “Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena
Para el agresor:
         “La humanidad no puede liberarse de la violencia más que por medio de la no violencia
Para la víctima
         “no dejes que muera el sol sin que hayan muerto tus rencores”.
 Esta información es un homenaje a Jokin el estudiante vasco que se suicidó en Hondarrabía tras ser sometido a un duro acoso. El escribió la tarde anterior en Internet. «Libre, oh libre. Mis ojos seguirán aunque paren mis pies». Solo espero que todos, padres, profesores y especialistas, luchemos  para que nunca, nunca más, un niño tenga que acabar con todo para sentirse realmente libre.

miércoles, 1 de junio de 2011

BULLYING EN LA ESCUELA

Bullying es una palabra inglesa que significa intimidación. Infelizmente, es una palabra que está de moda debido a los innúmeros casos de persecución y de agresiones que se están detectando en las escuelas y colegios, y que están llevando a muchos escolares a vivir situaciones verdaderamente aterradoras.

El Bullying se refiere a todas las formas de actitudes agresivas, intencionadas y repetidas, que ocurren sin motivación evidente, adoptadas por uno o más estudiantes contra otro u otros. El que ejerce el bullying lo hace para imponer su poder sobre el otro, a través de constantes amenazas, insultos, agresiones, vejaciones, etc., y así tenerlo bajo su completo dominio a lo largo de meses e incluso años. La víctima sufre calada en la mayoría de los casos. El maltrato intimidatorio le hará sentir dolor, angustia, miedo, a tal punto que, en algunos casos, puede llevarle a consecuencias devastadoras como el suicidio.

Casos concretos de bullying

En España se estima que un 1,6% de los niños y jóvenes estudiantes sufren por este fenómeno de manera constante y que un 5,7% lo vive esporádicamente. Los datos varían en función de la fuente de la que procedan y del enfoque manejado a la hora de estudiar el fenómeno. Una encuesta del Instituto de la Juventud (INJUVE) eleva el porcentaje de víctimas de violencia física o psicológica habitual a un 3% de los alumnos. Y afirma que un 16% de los niños y jóvenes encuestados reconoce que ha participado en exclusiones de compañeros o en agresiones psicológicas.

El Defensor del Pueblo señala que en 5% de los alumnos reconoce que algún compañero le pega, mientras el Instituto de Evaluación y Asesoramiento Educativo (IDEA) indica que un 49% de los estudiantes dice ser insultado o criticado en el colegio, y que un 13,4% confiesa haber pegado a sus compañeros.

Libre, libre. Mis ojos seguirán aunque paren mis pies. Estas fueron algunas de las últimas palabras que dejó escritas Jokin Zeberio, de 14 años, antes de suicidarse, tirándose al vacío con su bicicleta, desde lo alto de la muralla de Hondarribia, España, en septiembre de 2004. Jokin venía sufriendo el acoso de sus colegas desde hacía años. Las continuas amenazas, humillaciones, insultos, golpes, palizas, lo hicieron sufrir y lo llevaron a la muerte. El hecho hizo sonar la alarma social, política y educativa, y ha generado múltiples debates. Pero, lamentablemente, no frenaron el fenómeno. Los casos de bullying afloran y cada día nos percatamos que no son recientes ni raros.

martes, 24 de mayo de 2011

violencia en el noviasgo

VIOLENCIA EN EL NOVIAZGO: EN NOMBRE DEL AMOR
- Doce claves para reconocer el maltrato

La violencia disfrazada de amor es casi invisible: los signos del maltrato durante el noviazgo son desconocidos para gran parte de las jóvenes mexicanas, quienes los confunden con muestras de afecto que, en realidad, ocultan conductas controladoras sustentadas en la desigualdad entre los sexos.

La violencia en el noviazgo comenzó a llamar la atención de las instituciones mexicanas recientemente. Desde la familia, y en un contexto más amplio de inequidad social, las y los jóvenes aprenden a relacionarse reproduciendo las desigualdades. Así, el noviazgo puede convertirse en un caldo de cultivo para las actitudes violentas dirigidas, sobre todo, hacia las mujeres.

Pellizcos, celos, llamadas incesantes, chantaje emocional, insultos o incluso alguna bofetada son tolerados muchas veces por las adolescentes en nombre del amor.

Inés Salgado tiene 22 años y es madre de un niño de dos años fruto de una relación fallida: “Me ha ido mal en el amor porque he cometido los mismos errores con mis novios”, dice. Su amiga Janet Celaya, de 26 años, asiente; sabe lo que es equivocarse y aguantar durante siete años los maltratos de su marido. Janet asegura que cuando eran novios, “todo era amor y belleza, hasta que te casas y se cansan de ti”.

Para las instituciones mexicanas de apoyo a la juventud, muchas chicas no saben que sufren violencia en el noviazgo porque no cuentan con los instrumentos para identificarla, ya que generalmente se reconoce la violencia física o la sexual, pero no la psicológica o la económica. Tal vez con dichos instrumentos Janet podría haber evitado siete años de maltrato.

SÍNTOMAS DE LA VIOLENCIA

Según Edith Zúñiga -directora académica de la organización civil Tech Palewi, dedicada a la prevención y la atención de la violencia familiar- durante la adolescencia se malinterpretan los aspectos negativos de la relación. Así, “cuando nos dicen ‘no te vistas de ese modo’ o ‘no quiero que le hables a tus amigas’ pensamos que es signo de que nos aman, cuando en realidad se trata de mecanismos de control”.

Con 21 años, Giovanna Trejo Álvarez es consciente de que “los chavos pueden ser tan sutiles que no te das cuenta del maltrato, porque no hace falta ser agresivo para ser violento”. Pero no todas las adolescentes tienen tan claro como esta joven universitaria cuál es la delgada línea que separa el amor de la violencia.

Así lo constató el equipo que desarrolló el programa Amor-es Sin Violencia -dirigido a las y los jóvenes de entre 13 y 25 años- mismo que impulsaron en 2002 la Dirección General de Equidad y Desarrollo Social, el Instituto de las Mujeres (Inmujeres) del DF y el Instituto de la Juventud del DF

Angello Baños Terrazas, coordinador del área de Equidad en la Infancia y Juventud del Inmujeres del DF, comenta que el primer paso de la campaña fue preguntar a las y los adolescentes si sufrían violencia en el noviazgo. “90 por ciento dijo que no”.

Posteriormente, junto con varias organizaciones civiles, se formuló una nueva encuesta con preguntas como: “¿te llama constantemente para preguntarte dónde estás, con quién y qué haces?; ¿te dice qué ropa ponerte?; ¿ha tocado alguna parte de tu cuerpo sin tu consentimiento?”, explica Baños

Los resultados cambiaron radicalmente. De las mil personas de entre 12 y 29 años que contestaron la encuesta, seis de cada 10 mujeres vivían violencia en sus noviazgos. Otro dato esclarecedor se desprende de una encuesta realizada en el Albergue para Mujeres que viven Violencia Familiar del DF: nueve de cada 10 mujeres maltratadas durante el matrimonio vivieron violencia en el noviazgo.

UN PROBLEMA SOCIALMENTE ACEPTADO

Aún no existen estadísticas para conocer el alcance nacional de la violencia durante el noviazgo. En cuanto a políticas públicas, están en un nivel incipiente. El gobierno del Distrito Federal fue el primero en contar con un programa específico enfocado a la violencia en el noviazgo, mismo que después llevó a Tabasco, Chiapas y, más recientemente, a Guerrero y Guadalajara.

En el ámbito legal, la violencia en el noviazgo no está tipificada expresamente pero puede contemplarse dentro de la violencia familiar. Además, según Baños, los adultos contribuyen a restar visibilidad a la violencia entre las y los jóvenes porque consideran que es normal.

Frases como “el que bien te quiere te hará llorar” ilustran la aceptación social de la violencia en el noviazgo, misma que la familia reproduce; como dice Baños, “la madre aplaude que su hijo tenga cinco novias en secundaria porque es muy guapo”.

Así, el noviazgo se convierte en un escenario donde desarrollar los estereotipos adquiridos. Mientras que se acepta socialmente que el hombre sea un conquistador, las mujeres se involucran en relaciones violentas porque tienen muy interiorizada la idea de sacrificio, “y de que para amar hay que sufrir”, afirma María de la Luz Estrada, integrante de la organización Católicas por el Derecho a Decidir.

LAS CONSECUENCIAS

La baja autoestima, el displacer, las infecciones de transmisión sexual y el escaso rendimiento escolar son algunas de las consecuencias derivadas de la violencia en las relaciones amorosas, según las y los expertos.

La violencia sexual es una de las más graves expresiones de sometimiento que se producen en las relaciones de noviazgo: “Es normal que te pidan la prueba de amor”, comenta Maira Alcántara, estudiante de bachillerato de 16 años, quien asegura que aunque ella no la aceptaría, sí conoce a varias amigas que han la aceptado por miedo a que sus novios piensen que no los quieren.

El miedo a decir no es, en parte, una causa de las elevadas cifras de embarazos adolescentes: según el Consejo Nacional de Población (Conapo), anualmente se producen casi 500 mil embarazos adolescentes en México, los cuales representan 25 por ciento de total de los embarazos registrados en el país.

María de la Luz Estrada afirma que para prevenir la violencia durante el noviazgo es necesario trabajar en la sensibilización y la educación no sólo con las y los jóvenes, sino también desde la primera infancia, con el fin de transformar los códigos afectivos.

Con ella coincide Baños, quien destaca que el objetivo del programa Amor-es Sin Violencia es “que las chavas asuman esta cultura de prevención para identificar los tipos de violencia y que no lleguen tarde a nuestras unidades”. La especialista aludió así a las Unidades de Atención y Prevención de la Violencia Familiar (UAPVIF) a las que pueden acudir las y los jóvenes en las 16 delegaciones del DF.

Por la experiencia que le proporcionan sus 22 años, Lidia López piensa “que todo es cuestión de educación”. El problema radica en que gran parte de la juventud mexicana no ha tenido la oportunidad de aprender a amar sobre la base del respeto y la equidad de género pero, sobre todo, sin sufrimiento.

el bullying en mexico y escolar

El acoso escolar en México o 'bullying'


¿Qué causa el bullying?
Entre los factores que pueden causar el bullying están una familia disfuncional o una baja autoestima. Los menores que viven en un núcleo familiar de violencia, abandono o abuso son más propensos a repetir estas conductas con otros menores que ellos consideren más débiles.
También los menores que tienen una autoestima baja pueden sentir la necesidad de reafirmarse, haciendo sentir menos a los demás, a través de insultos o abusos.
La disciplina que propicie la escuela puede ser un factor que favorezca los casos de bullying, es más probable que se den casos de acoso en escuelas donde hay muchos alumnos y un control o vigilancia deficiente.

¿Qué hacer ante el bullying?
Ante cualquier signo que haga pensar que los hijos son víctimas de acoso se debe hablar con el menor y procurar que exprese cómo se siente, así como tratar de entender porque se ha estado comportando así.
En caso de comprobar que si se está cometiendo acoso escolar, se debe acudir inmediatamente a las autoridades escolares para tratar de solucionar el problema, primero con el profesor de grupo y si éste no hace algo al respecto, con la dirección; en caso de no contar con el apoyo de la escuela para ayudar a resolver el conflicto, se debe considerar seriamente cambiar al menor de escuela


El bullying es un término cada vez más empleado, aunque no sea reciente su existencia, proviene del idioma holandés y significa acoso, se utiliza para nombrar al acoso que sufren los menores en la escuela. México no es una país exento de este fenómeno y la SEP ha comenzado a llevar a cabo programas para combatirlo.
El término bullying también se refiere a un desequilibrio de fuerzas, donde una agresor intimida a una víctima, hay distintas clases de agresiones que pueden ser de tipo:
  • Verbal: con insultos, apodos o difamaciones.
  • Física: con golpes, rasguños o empujones.
  • Psicológica: haciendo sentir a la víctima insegura.
  • Social: haciendo sentir a la víctima rechazada de un grupo.
El bullying es una realidad que debe erradicarse desde distintos frentes como son: la familia, la escuela y la sociedad, como padres se debe estar muy al pendiente de señales presentes en los pequeños que ayuden a detectar si son víctimas de acoso escolar.


Algunos signos de acoso para preocuparse

  • Cambios bruscos de estado de ánimo, notar al menor deprimido, irritable o angustiado.
  • Cambios en los hábitos alimenticios: comer de más o comer poco.
  • Decir pretextos para no ir a la escuela.
  • Se sienten enfermos constantemente.
  • Quieren cambiarse de escuela.
  • Se vuelven retraídos.
  • Presentan moretones o rasguños.
  • Problemas para conciliar el sueño.